| Benissa Desde Calpe, Benissa está a menos de 10 kilómetros, subiendo hasta los 275 metros de altitud en que se encuentra esta población de unos diez mil habitantes.
Los árabes dejaron en ella las técnicas de cultivo y de la elaboración de la pasa de uva moscatel, y el topónimo de familia Benissa. Conquistada en 1248 por Bernat Abellà, pasó sucesivamente por la propiedad del almirante Roger de Lauria, de Bernat de Sarrià, los infantes Pedro y Alfonso de Aragón, Alfonso V el Magnánimo, Juan II de Navarra, Rodrigo de Rebolledo, Juan, Rodrigo y Francisco de Palafox, sucesivos señores de Ariza.
Todo ello explica la profusión de escudos heráldicos que ostentan las elegantes mansiones y edificios monumentales que son testigo de la historia de Benissa: la antigua Lonja de Contratación, que hoy alberga el Museo Etnográfico; el Convento de los Padres Franciscanos, del siglo XVII; el antiguo Hospital, que hoy ocupa el Ayuntamiento (entre ambos edificios se extiende el barrio medieval); el Casal del Jove (de la Juventud), en la antigua cárcel; el Centro Municipal de Cultura en la casa solariega de las Torres de Orduña. Y también la Iglesia de la Purísima Xiqueta, que llaman la «catedral de la Marina Alta», edificio de los años 20 levantado con las aportaciones de los vecinos, con un retablo que rodea la venerada patrona del pueblo, imagen atribuida a Juan de Juanes, altamente valorada, y una curiosa lámpara cenital que cae sobre el altar.
En el paseo por la ciudad, de callejuelas empedradas, muros centenarios y enrejados moriscos, hay que contemplar, desde el Ayuntamiento, la huerta y el origen del camino que los ribereros utilizaban para marchar a recolectar el arroz de la ribera valenciana.
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