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Denia

Capital de la Marina Alta, con alrededor de 30.000 habitantes censados, se ha desarrollado al pie del cerro coronado por el castillo, una fortaleza en la que hay vestigios de cuantas civilizaciones hicieron aquí parada y fonda, tras 4.000 años de historia, en la que estuvo el palacio residencial del que fuera Marqués de Denia, que dio nombre a la comarca de El Marquesado.

Del latín Dianium, Daniya era su nombre árabe, cultura que le dio el máximo esplendor al constituirse como Taifa independiente del Califato de Córdoba en el siglo XI, y convertirse en capital de un gran reino que se extendió por las provincias de Alicante, Albacete y Jaén, las islas Baleares y Cerdeña.

Asomada al mar, Denia tiene 20 kilómetros de costa suave y de fina arena al norte, con las playas de Les Marines, Les Bovetes, Les Deveses y L’Almadrava (de canto rodado esta última); y escarpada y rocosa al sur, con la playa de Les Rotes, que se extiende por pequeñas calas con parajes de increíble belleza.

Y el puerto, pesquero y mercante, de enorme traza, protegido por largos espigones de los temporales de Levante, tiene líneas de pasajeros a las próximas islas Baleares. El trasiego portuario, la arribada de los pesqueros con la consiguiente subasta de las capturas en la lonja, y la intensa vida turística que se disfruta en la explanada de Cervantes, hacen de esta zona un motivo de contemplación en sí misma.

La avenida del Marqués de Campo es el gran centro comercial, con atractivas y variadas tiendas, paseo bajo los plátanos, descanso en sus bancos y estancia de los vecinos. Cerca, los monumentos: la iglesia de la Asunción, del siglo XVIII; las Atarazanas, del siglo XVII; el claustro e iglesia de San Antonio y el edificio neoclásico del Ayuntamiento (siglo XVIII); también la Fábrica de Gel, antiguo almacén portuario, o la antigua Aduana les Dreassanes.

Por la Ronda de las Murallas, se asciende al castillo entre indicadas rutas plagadas de comercios de artesanía y recuerdos, aunque el castillo también puede visitarse de noche. Desde su construcción por Roma y hasta el siglo XIX, ha sufrido numerosas transformaciones. La parte más antigua de la fortificación la constituye su época islámica, con el trazado de los muros y torres, aunque hay pruebas de su habitación en época ibérica tardía. Destaca la Torre del Mig, una joya de la arquitectura militar del siglo XI por su entrada en recodo, sus dobles arcos de herradura y sus escasos paralelos en Shark-al-Andalus.

Tras la conquista por Jaime I, llegó a convertirse en recinto urbano, y su estructura defensiva es de tiempos de Felipe II, señalándose como de esa época el Baluart, la Punta del Diamant y la muralla de la Batería de la Mar. El Palau del Governador, en la zona más alta del castillo, sobre la antigua alcazaba islámica, está construido en el siglo XVII, y tiene una de sus salas excavada en la roca. En él se encuentra el Museo Arqueológico, que expone el desarrollo de la ciudad y muestra productos itálicos, ebusitanos o africanos y romanos. De la cultura árabe, el museo contiene una de las más importantes colecciones cerámicas de la Comunidad Valenciana, y la estrella de lo expuesto es el conjunto de bronces de diversos orígenes.

En un edificio del siglo XIX situado en la calle Cavallers, se encuentra el Museo Etnográfico Comarcal de la Marina Alta que exhibe procesos de elaboración de la uva pasa, del arroz, del esparto y de la fabricación del juguete, mostrando asimismo la cultura tradicional de la ciudad y de su entorno, las relaciones marítimas y las primeras instalaciones industriales.

Para terminar la histórica visita a Denia, las Ermitas de la Conquista, en las laderas del Montgó; y cerca del cabo de San Antonio, la solitaria y vigilante Torre del Gerro, y a unos 5 kilómetros hacia el norte, la Torre del Palmar.

Para muchos expertos, Denia está considerada como la capital gastronómica de la Costa Blanca. Y no exageran, como lo demuestra el alto nivel de buena parte de los restaurantes situados en el término municipal y en poblaciones próximas. Son casi un centenar y en su mayor parte están especializados en arroces y pescados. El más popular es el arroz abanda, que ha dado pie a la celebración de un concurso gastronómico internacional dedicado exclusivamente a este sabroso plato de tan acentuada tradición marinera. Otros platos típicos son la llandeta, el suc roig, la paella, etcétera. El puerto pesquero de Denia, además, suministra una gran variedad de mariscos y pescados de gran calidad, teniendo una especial fama las gambas.

En cuanto a sus fiestas, Denia planta del 16 al 19 de marzo sus Fallas con un denso programa de festejos similar al de Valencia (plantá, ofrenda floral, mascletaes, castillos de fuegos artificiales y cremá). Del 14 al 16 de agosto, Moros y Cristianos, y a principios de julio uno de los actos populares que más fama le han dado en los últimos años: los bous a la mar.

Denia cuenta asimismo con un club de golf de 18 hoyos (La Sella) y es punto de partida y destino final del tren de vía estrecha Costa Blanca Express (popularmente conocido como el trenet), de alto interés turístico, que enlaza con las ciudades de Benidorm y Alicante por el litoral.